Hubo un tiempo en el que hablar de oud era hablar de un territorio casi exclusivo para aficionados muy metidos en la perfumería. No era una nota masiva, ni fácil, ni especialmente complaciente. Pero eso cambió. Y una de las casas que más contribuyó a ese cambio fue Montale, firma fundada por Pierre Montale y definida por la propia marca como una casa de perfumes de nicho centrada en el arte del oud y las esencias orientales desde 2003.
La gracia de Montale fue bastante simple: coger una materia prima que mucha gente asociaba a algo exótico, lejano y hasta raro, y convertirla en objeto de deseo para el público occidental. No lo hizo rebajando su identidad, sino envolviéndola en un lenguaje de perfume nicho muy reconocible: intensidad, estela, personalidad y ese punto de “esto no huele a lo de siempre”. Esa jugada cambió el tablero.
Qué es exactamente el oud
El oud, también llamado agarwood, es una madera resinosa que se forma en árboles del género Aquilaria cuando sufren ciertos procesos de estrés o infección. Precisamente por esa rareza natural, se considera una de las materias primas más valiosas de la perfumería. Un estudio de 2025 recuerda que el agarwood se usa en perfumes, incienso y medicina tradicional, que su producción natural es lenta y escasa, y que su sobreexplotación ha generado incluso problemas de conservación y comercio ilegal.
Dicho en cristiano: el oud no es una nota cualquiera. Tiene fama de materia prima noble, intensa y cara. Por eso, cuando aparece en un perfume, casi siempre quiere decir algo. No suele pasar desapercibido.
A qué huele el oud y por qué a veces asusta
Aquí viene la parte incómoda: el oud no siempre enamora en la primera cita.
Dependiendo de cómo esté trabajado, puede oler amaderado, ahumado, resinoso, cuero, ámbar, especias, tierra húmeda e incluso tener un matiz algo animal. De hecho, en un análisis sobre tendencias de 2025 se describe el oud como una nota rica, leñosa, profunda y a veces incluso “dirty”, es decir, con ese punto oscuro que a mucha gente le fascina y a otra la echa para atrás.
Por eso hay tanta gente que dice “me encanta el oud” y tanta otra que piensa “esto no es para mí”. Las dos cosas pueden ser verdad. Todo depende de cómo esté acompañado.
Por qué Montale ayudó tanto a ponerlo de moda
Montale entendió antes que muchos que el oud no tenía por qué quedarse encerrado en una perfumería ultra minoritaria. La marca construyó su relato alrededor de Oriente, de las materias intensas y de la firma olfativa potente. Incluso en su historia oficial explica que Pierre Montale quedó fascinado por el oud y selecciona esencias preciosas procedentes de lugares como Camboya, India y Laos.
Además, el propio catálogo de Montale demuestra que el oud no tiene una sola cara. Hay versiones más secas, más especiadas, más rosadas, más ahumadas o más ambaradas. En fichas como Oud Edition aparecen notas como pimienta rosa, incienso, cuero, rosa y pachuli junto al oud, y en Fantastic Oud se mezcla con tabaco, rosa, incienso, cuero y sándalo. O sea: el oud rara vez viaja solo; casi siempre funciona mejor cuando se rodea bien.
Por qué el oud se volvió tendencia de verdad
No fue solo por Montale, pero Montale abrió camino.
En 2025, varias fuentes del sector señalaron un auge claro de las fragancias inspiradas en Oriente. Premium Beauty News recogía que en la primera mitad de 2025 las ventas globales de fragancias crecieron y que las búsquedas de “Arabian perfume” en TikTok y Google habían subido más de un 60%. Istituto Marangoni, por su parte, llegó a definir el oud como una de las notas protagonistas de 2025 y destacó su tirón entre consumidores jóvenes por su lujo, intensidad y duración.
Ahora bien, también hay que decir la verdad completa: cuando algo se pone demasiado de moda, se quema. Beauty Independent apuntó que el oud podía empezar a saturarse como nota principal por su sobreuso reciente. Traducido: el oud sigue siendo tendencia, sí, pero no todo perfume con oud merece la pena. Hay mucho ruido y mucha fórmula clónica dando vueltas.
Cómo empezar en Captivant Parfums sin sustos
Aquí está la clave del artículo.
Si vienes de perfumes limpios, frescos o dulzones y quieres entrar en el mundo oud, no empieces por el más oscuro, animal o medicinal. Eso es el error típico. La entrada inteligente es otra.
En Captivant Parfums, lo más sensato es buscar perfiles inspirados en oud que tiren hacia alguna de estas direcciones:
Oud con rosa
Suele ser más elegante, más redondo y más “vestible”. La rosa suaviza la rudeza de la madera y le da un punto refinado.
Oud con vainilla o ámbar
Es la opción más amable para principiantes. Más cremosa, más cálida y menos agresiva.
Oud con especias dulces
Azafrán, canela o pimienta bien trabajados pueden darle al oud un carácter lujoso sin volverlo áspero.
Oud con cuero suave
Aquí ya hay más personalidad, pero sigue siendo una vía interesante si quieres algo serio, masculino o nocturno, sin caer en lo salvaje.
La idea no es comprar “el oud más oud del mercado”. La idea es encontrar un perfume que use el oud como base de carácter, no como martillo.
El error que comete mucha gente con esta nota
Pensar que el oud tiene que oler siempre fuerte para ser bueno.
No. A veces el mejor oud para empezar no es el más bruto, sino el mejor equilibrado. Uno que deje ese fondo elegante, oscuro y cálido, pero sin invadir una habitación en tres segundos ni darte la sensación de estar oliendo un mueble antiguo mojado en incienso.
Para eso, Captivant lo tiene fácil como concepto de tienda: acercar perfiles potentes y aspiracionales a gente que quiere probar, comparar y encontrar su estilo sin dejarse una fortuna ni jugar a la ruleta rusa con una compra a ciegas.
Entonces, ¿merece la pena el oud?
Sí, pero no para todo el mundo ni de cualquier manera.
Si te gustan los perfumes con presencia, profundidad y un punto adictivo, el oud puede abrirte una puerta muy seria. Si solo usas fragancias ultralimpias, cítricas o tipo “recién duchado”, quizá necesites entrar poco a poco. Y ahí es donde tiene sentido un enfoque como el de Captivant: empezar por versiones más amables, más pulidas y más llevables.
Montale ayudó a convertir el oud en tendencia. Pero la tendencia, por sí sola, no basta. Lo importante es encontrar tu oud. Uno que no te intimide, que no te canse y que de verdad quieras volver a ponerte.
Porque cuando das con el adecuado, pasa algo muy simple: entiendes por qué medio mundo se obsesionó con esta nota.

















































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